(21-01-2015, 10:26 AM)Datenshiblue escribió: Sé de una que se orinaba por todas partes porque amasaba y mamaba de una manta y cuando le quitaron la manta se acabó el problema.
Podría incluso haberse llevado un susto (intencionado o no) usando el arenero y lo asocie con el susto, en cuyo caso habría que reeducar (yo lo intentaría en positivo, a base de premios por uso, por ejemplo).
Yo en principio pensaría en el estrés y todas las medidas irían enfocadas a ese aspecto.
Plan A: feliway difusión las 24 horas durante un mes por lo menos, flores de bach, música relajante, incluso un pienso tipo calm si la situación se alarga. Y por supuesto ir limpiando con oxígeno activo.
De todas formas, si lo hace desde que llegó a casa, le cogería una muestra para que la analizaran por si pudiera ser algo físico, tipo piedras o infección.
Si se descarta lo físico, continuaría con el plan A y empezaría a tomar otras medidas como ir poniendo boles de comida donde meara porque donde comen no mean. Echar feliway spray en las zonas donde mea, después de limpiarlo bien. Jugar más a menudo porque a lo mejor es una forma de llamar su atención o de protestar por algo.
Cambiarle de arena por si no le gusta la que usa, cambiarle el sitio del arenero, incluso ponerle dos, uno abierto y otro cerrado en diferentes zonas de la casa y en sitios tranquilos.
Y de momento no se me ocurre mucho mas, si todo eso no funciona me pondría en contacto con un etólogo.
Aprovecho este hilo para contaros un caso que me acaban de contar recientemente, aunque este gato del ejemplo no tiene hermanos por lo que no sería el caso, pero lo quiero compartir porque es totalmente real.
El gato de una amiga, llevaba años haciéndose pis en cualquier lado de la casa, con rachas mejores o peores, pero por sistema y últimamente a una media de tres por día, incluso en el sofá aunque estuviera su dueña en ese momento sentada en él. Vamos, que ya era un caso extremo.
Fue el primer gato de la casa y para que no estuviera solo adoptaron un hermanito. El hermanito tenía problemas de riñón y aunque nunca hizo pis fuera del arenero, su orina olía muy fuerte y a raíz de eso, el gatito "meón" para entendernos, lo empezó hacer fuera de su sitio, preferiblemente encima de la ropa, calzado y bolsos, aunque también en las camitas y ultimamente en el sofá.
El gatito enfermo terminó muriendo y adoptaron otro para que el meón no estuviera solito.
Con el tiempo, llegaron otros dos hermanitos gatunos y dos perrunos. Como últimamente había incrementado mucho las veces que lo hacia, pensaron que alguno de ellos podía estar enfermo y estaba detectando en el olor de la orina algo similar a lo que pudiera tener el gatito que murió. Así que fueron todos para el veterinario a hacer pruebas y llevaron muestras de orina. Dos estaban perfectos, uno tenia una pequeña infección y el meón estaba bien pero empezaba a formarsele piedras de estruvita. Les pusieron en tratamiento a los dos y al tiempo les volvieron a analizar y los dos perfectos, pero él seguía y seguía meando en cualquier sitio.
A todos esto haciendo lo posible por evitarlo, cambiando de arenas, cada vez una mejor, etc..
La pareja tenía que irse de viaje unos días y así no los podían dejar, así que no tuvo más remedio que ponerse en manos de una etóloga. No hizo falta ni que la etóloga fuera a su casa. Tuvo que contar la historia del gatito desde que llegó a casa y la de todos los demás. Contestó a ciento de preguntas, pero la solución fue contundente y acertada.
Ese gatito no quería tener hermanos gatunos, quería ser único y como eso era imposible, su forma de protestar era esa.
La solución fue "crearle un espacio" dentro de la casa. Un espacio para él donde hay otros tres gatos y dos perros!!! parece imposible, pero fue muy fácil. Solo tuvieron que comprar otro arenero con otra arena que nunca hubieran usado, la peor de Mercadona o de Alcampo (recomendación de la etóloga), la mas cutre del mercado. Llevarlo a la habitación donde ese gatito soliera estar más y ponerle un bol con su comida y otro con agua y llevarlo allí para que lo estrenara, a él solo. Cuando lo estrenó y entendió que eso era para él, dejaron pasar a los demás, que también usaron el arenero y supongo que comerían y beberían, pero él ya había entendido que eso era suyo. Al principio siguió pasando allí mucho tiempo, pero cada vez menos y lo mejor de todo es que en cuatro meses solo en dos ocasiones lo ha hecho fuera de ese arenero (que es el único que usa), pero porque la arena no estaba bien limpia, por descuido puntual de su dueña.
Lo comparto por si a alguien le puede servir de algo, aunque no sea el caso del gatito del hilo ya que este no tiene hermanos, pero igualmente puede ser su forma de protestar por algo, si no es estrés o algo físico.