Es una monada!! Tan chiquititos están para comérselos! Me alegro mucho que Kiss ya esté en casa, espero que esté disfrutando de todas sus cositas nuevas y que todo vaya bien con la transición a su nuevo hogar.
Ayer hizo 2 meses; Vino gente a conocerlo y por la noche, estaba supernervioso. Se puso en la parte de arriba del sofá e intento arañarnos en la cabeza.
Nos enfadamos con el y le digimos NO.
Y siempre es buenecito, pero a veces, le da un subidon y quiere arañarte en la cara; supongo que lo hace para jugar y no sabe que está mal y que no y estamos enseñandolo.
Aún es muy pequeño, es normal que tenga subidones de energía y que no sepa cómo contenerla. Si tuviera hermanos, u otros gatos, éstos le enseñarían los límites, pero como sólo os tiene a vosotros, os va a tocar ese papel. Hay que ser muy firmes con ellos: no hace falta enfadarse, sólo dejarles claro qué cosas no están permitidas y en el momento en que el juego pase el límite de lo permitido se acabó el juego (durante unos minutos, luego podéis volver a jugar con él). Es una labor larga porque como humanos no tenemos la misma forma de comunicarnos, no podemos "regañarle" como lo haría su madre, pero con paciencia ya veréis que lo consigue y que tenéis un gatito bueno y bien educado. Acordáos también de premiar siempre los buenos comportamientos: siempre va a ser más fácil que se porte bien porque eso le reporta una recompensa que porque le evite un castigo!
Hoy lo he castigado en 1 minuto en el lavabo; parece que lo va entendiendo, poco a poco.
A mi hija de 7 años, le encanta, juega con el, pero la araña en las piernas para jugar y te reñagamos porque le hace daño.
Ayer quería dormir con ella en la cama, pero la empezó a arañar ya que quería jugar y mi hija estaba durmiendo; tuve que sacarlo fuera de la habitación y cerrar la puerta; al cabo de un rato la abrí y se portó bien.
Veréis que con el tiempo lo va pillando, el quitarles el juego funciona muy bien cuando son pequeños. Cuando se pone bruto y a "atacar" a las piernas para jugar, podéis bloquearle con un cojín, o incluso con la escoba o redirigir el juego a un juguete o muñeco. Si sigue insistiendo con ir a por vosotros, aplicad el mismo sistema: un minuto solo sin juegos, y cuando salga se juega con algún juguete, no con las manos. Y después de una sesión de juegos con sus juguetes, un trocito de chuche para reforzar que jugar con los juguetes está bien.
Si seguís siempre firmes, enseguida lo irá pillando, y aunque mientras sea pequeño igual tiene algún día un poco más bruto, rápido se nota la diferencia.