Buenas tardes, vengo a contar mi experiencia con mi gatito diagnosticado de FORL.
En primer lugar el FORL es una enfermedad dental gatuna, conocida cómo la lesión reabsortiva dental. Hay varios grados en la enfermedad y una enfermedad muy Infradiagnosticada y confundida con la gingivoestomatitis.
Abreviando y esperando ser clara, los síntomas del forl son la desaparición de la raíz del diente con el paso del tiempo, siendo entre los dos y cinco años donde el gato pierda todos o el máximo de sus piezas dentales. Los síntomas son halitosis severa, acumulación de sarro e inflamación de las encías y dolor. Se puede apreciar como el gato no puede masticar el grano y se le cae de la mandíbula.
El forl no afecta a la esperanza de vida del gato ni a la alimentación, en mi caso, busco un pienso de grano pequeño (kitten) mucha comida húmeda como complemento o comida natural cocinada.
Mi consejo es que se les haga revisiones cada seis meses con sus radiografías dentales, puesto que ahí van a aparecer si la raíz está apenas inexistente, ya que puede pasarte como a mi, ir dejándolo por pena a la extracción y que el gato esté con dolor y pérdida de peso, o que se le mueva un colmillo y se monte la fiesta en casa y un ataque de ansiedad por tener al gato babeando (nuestro caso).
Goel fue intervenido en agosto para quitarle la mayoría de sus piezas y una limpieza dental. Ha sido un cambio a mejor, come muchísimo más, me ha engordado 250 gramos, y veo que disfruta mucho más la comida (aunque sea exquisito).
Espero ser de ayuda para esas personas que estén pasando por un proceso similar, ya que yo tuve muchas dudas en su día.
Cuando Jana empezó con los problemas en la boca mi vete tenía el FORL como una de las posibilidades, aunque finalmente era debido al calicivirus. Al final el tratamiento fue el mismo, extracción de todas las piezas. Y la verdad es que pegan un gran cambio, porque eso debe de doler, y mucho.