A mi me gusta cambiarles cada año y medio o dos, más o menos.
He encontrado este artículo que explica si es bueno o no cambiar de vez en cuando.
Cada uno que saque sus conclusiones.
CAMBIAR O NO CAMBIAR...
Otra de las dudas que se presentan es la de si es conveniente cambiar de vez en cuando de sabor o de marca, o si lo mejor es encontrar un buen alimento que les guste a nuestros gatos y serle fiel. Muchos gatos no parecen aburrirse de comer siempre el mismo alimento, por lo que la idea de la importancia de la variedad es a menudo una proyección del aburrimiento que a nosotros nos produce comer lo mismo, sea lo que sea, a diario. Otros, sin embargo, dejan de interesarse por el pienso que hace meses adoraban si es lo único que se encuentran siempre en el plato.
Por otra parte, tanto la fidelidad inamovible a un tipo de comida como el cambio constante pueden convertir en felinos caprichosos a nuestros gatos. El gato acostumbrado a comer un solo tipo de alimento de una única marca y siempre del mismo sabor puede negarse a comer otra cosa cuando lo necesita por prescripción del veterinario o si “su” comida deja de fabricarse repentinamente, cambia de fórmula o se ha agotado en la tienda. Por el contrario, el gato sibarita al que se le ofrecen varios tipos, marcas y sabores de comida al día o cuyo pienso cambia de semana a semana, puede también negarse a comer si por algún problema de salud tiene que limitarse de repente a su pienso dietético.
Hay un argumento más a tener en cuenta: el pienso “perfecto” que hemos encontrado, de calidad y al gusto de nuestro gato, puede tener algún exceso o defecto en determinada vitamina o mineral, por lo que no está de más cambiar de vez en cuando para compensar estos posibles desequilibrios.
Por todo ello, un término medio aristotélico podría ser en este caso el mejor consejo: es importante que el gato esté acostumbrado a cambiar de alimento, pero no tanto que rechace una dieta fija cuando deba hacerla. En cualquier caso, todos los cambios de dieta han de consultarse con el veterinario y realizarse paulatinamente, mezclando el alimento viejo con proporciones crecientes del nuevo hasta la sustitución total, ya que los cambios bruscos de alimentación pueden producir problemas digestivos.
Cuál es el mejor modo de alimentar a un gato con productos comerciales no es una pregunta, como hemos visto, que tenga una única respuesta correcta. La solución particular que cada uno adopte habrá de depender de las características de sus gatos (su edad, tipo de vida, estado de salud, gustos alimentarios, necesidades especiales...), el consejo del veterinario y, por supuesto, las posibilidades de su bolsillo.
(
CONTRIBUCIÓN DE MARTA GONZÁLEZ de la web de MIGATO)